Lo bien hecho necesita tiempo. Lo mal hecho es irreversible. ¿Cómo no ser prudente? Deja que tu corazón libre vague entre las cosas; entrégate a lo inevitable y nutre tu propio centro: es la más alta perfección.
El trabajo bien hecho no es sólo una responsabilidad con la sociedad, es también una necesidad emocional
Un poco más de persistencia, un poco más de esfuerzo, y lo que parecía un fracaso sin esperanza puede convertirse en un glorioso éxito
El éxito es el desarrollo del poder con el que uno consigue cualquier cosa que desea en la vida, sin interferir con los derechos de los demás