Si fuiste rechazado muchas veces en tu vida, entonces otro rechazo más no va a marcar una gran diferencia. Si eres rechazado, no asumas automáticamente que es tu culpa. La otra persona pudo haber tenido varias razones para no hacer lo que le estás pidiendo: quizá ninguna tenga relación contigo.
Einstein había rechazado la idea de que Dios juega a los dados. Sin embargo, todas las evidencias indican que Dios es un jugador impenitente.