Y esto no es todo, amiga mía: nuestra alma, nuestro espíritu y nuestro cuerpo tienen exigencias generalmente contradictorias; creo difícil unir satisfacciones tan diversas sin envilecer a unas y sin desanimar otras, así que he disociado el amor.
La sed de mi dolor sólo espera un retorno, para calmar su sed de lámparas eternas.
Sólo tu labio, tu mano bella mi fuego ardiente calmar pudieran.