Nada puede hacerme sufrir más que el espectáculo del amor. Yo solo, frente al mundo, fuera del mundo, en el mundo intermedio de la nostalgia fúnebre, de las aguas maternas, del gran claustro, del paraíso perdido; frente a ti y lejos, tan lejos que ya nada puede salvarme, ni la muerte.
Y sigo aquí tocando fondo, desde mi país que es este quinto piso, desde tu exilio voluntario la nostalgia sigue de primer ministro
Por lo tanto, no juzgues haber alcanzado la paz verdadera por no tener pesadumbre ninguna
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura, porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente.