¡Qué bueno es estar así! Remando siempre hacia arriba, y aunque todo venga mal, tener la fuerza para seguir.
Antes en La Renga había otro violero que hacía los solos y yo tocaba la base y cantaba. Cuando él se fue empezamos a probar violeros y no nos gustó ninguno, así que a la fuerza me puse a practicar y de a poco me fue saliendo.
Así como hay fenómenos que compulsan el desaliento y la desesperanza, no vacilo un instante en señalar que el talante colombiano será capaz de avanzar hacia una sociedad más igualitaria, más justa, más honesta y más próspera
El desaliento es el suicidio del corazón