La diferencia entre la belleza de expresión y el poder de la expresión es la función. La primera aspira a complacer los sentidos; la segunda tiene la vitalidad espiritual que es mucho más conmovedora y va más allá de los sentidos.
Para mí, los negocios no tienen que ver con usar un traje o complacer accionistas. Es acerca de ser sincero con uno mismo, sus ideas y hacer foco en lo esencial
Medir las palabras no es necesariamente endulzar su expresión, sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas.