Escribir no es normal. Lo normal es leer y lo placentero es leer; incluso lo elegante es leer. Escribir es un ejercicio de masoquismo; leer a veces puede ser un ejercicio de sadismo, pero generalmente es una ocupación interesantísima.
La dignidad de la ciencia misma parece exigir que todos los medios sean exploradas para la solución de un problema se de en forma elegante y célebre.
Harto de ricos por la tele ostentando, como si se nos tuviera que caer la baba... ¡faltan más comandos! Me dan asco teniendo miedo a los rojos, les comieron el coco, yo antisistema y orgulloso, aberrante debería ser no serlo, el delito: apoyar esto que destruye el planeta entero
El sueño entero de la democracia reside en elevar al proletariado al nivel de estupidez del burgués. En parte, éste es un sueño que ya se ha realizado. El proletariado lee los mismos periódicos y tiene las mismas pasiones que el burgués.