Nuestra desconfianza justifica el engaño ajeno.
La timidez es la desconfianza del amor propio, que deseando agradar teme no conseguirlo
-Hablar de otro mundo distinto de éste carece de sentido, suponiendo que no nos domine un instinto de calumnia, de empequeñecimiento y de suspicacia contra la vida.
El uso indiscriminado de la violencia de uno y otro signo, sumió a los habitantes de la Nación en una atmósfera de inseguridad y de temor agobiante
Me gusta intentar lo que todavía no domino, lo que no sé hacer. La inseguridad compromete, me vuelve atento, astuto.
Hay a veces, entre un hombre y otro, casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia.
Sé que se enamoraron como dos locos, pero no pudieron formar una familia. ¿Por qué? Porque venían de mundos opuestos. Él era de Miraflores y ella de La Victoria, y en la Lima de ese entonces la distancia social entre ambos era insalvable (...) Solo cuando llegó el otoño de su vida, con la salud resquebrajada, mi padre se instaló definitivamente en la casa