El hombre desenfrenado no puede inspirar afecto; es insociable y cierra la puerta a la amistad.
Todo hombre alimenta un secreto sueño, que no es la bondad ni el amor, sino un desenfrenado deseo de placer y egoísmo.
Es necesario mucho tiempo para comprobar que en una observación se ha excluido todo engaño... No basta disponer la observación sólo de una manera determinada. Por el contrario, hay que repetirla en las más diversas condiciones, para que aparezca con seguridad la verdadera causa del fenómeno.
Nadie está excluido de pedir a Dios, la puerta de la salvación está abierta para todos los hombres.