Adoro España, es un país salvaje y genuino, y sus colores son estupendos y se adaptan muy bien a mi temperamento, un poco dramático y sanguíneo.
Fue pues en esta ocasión cuando yo, por nacimiento casi un salvaje y por condición menor que un pobre, me inicié en esta ciencia que me abrió el camino a mayores empresas.
Un solo ser nos falta, y todo está despoblado