El valor económico del trabajo de un hombre está determinado, en un mercado libre, por un solo factor: El consentimiento voluntario de aquellos con la voluntad de comerciar con él a cambio de sus productos o de su trabajo
Hoy día es frecuente que se vea al votante más que nada como una blanco fácil para la manipulación de los que buscan su consentimiento para ejercer el poder.