¡Qué novato es quien se figura que mostrar espíritu e inteligencia es un medio de hacerse querer en sociedad! Antes bien, tales cualidades excitan en la preponderante mayoría de la gente un odio y un rencor que resultan tanto más amargos cuanto que quien los siente no está autorizado a denunciar la causa que los origina e incluso la disimula ante sí mismo
El equipo que gana a través de esperar el error contrario, no está más autorizado al éxito. Está menos autorizado, es menos probable que suceda. Por eso le digo que no se preocupe si no se premia un proceso que obtuvo menos de lo que merecía, no debería generarnos preocupación porque la injusticia es muy común. Pero cuando se premia como bueno algo que no es bueno, que es casual, eso sí es dañino, porque enseña a todos los que observan que un atajo te lleva al objetivo, y un atajo, normalmente, no te lleva a un objetivo.
Sufro esa clásica desventura: haber querido apoderarme de esos documentos para descifrar en ellos la certidumbre de una vida y descubrir que son los documentos los que se han apoderado de mí y me han impuesto sus ritmos y su cronología y su verdad particular.
No hay pecado tan grande, ni vicio tan apoderado que con el arrepentimiento no se borre o quite del todo.
Las circunstancias de su vida le han singularmente calificado para hacer una contribución. Y si usted no hace esa contribución, nadie más puede hacerlo.
No puede ser calificado de noble quien desconoce la voluntad del cielo, no puede estar asentado sobre una base firme quien ignora las leyes de las conveniencias («li»); no puede conocer a los hombres quien no entiende de las palabras de ellos.