América Latina ha iniciado de nuevo el mismo proceso que quedó pendiente a Bolívar, San Martín, O'Higgins y Artigas: la independencia.
No hay nada que hacer entonces. Ya que él no quiere dejarme, yo tendré que dejarlo. Mudaré mi oficina; me mudaré a otra parte, y le notificaré que si lo encuentro en mi nuevo domicilio procederé contra él como contra un vulgar intruso.