No digo una palabra: continúo mirando la carne de sus blancos cuellos, bordados de locos mechones; persigo, bajo la blusa y los frágiles atavíos, el divino dorso parejo a la curva de sus hombros.
Mira a tu alrededor. Todo cambia. Todo en este mundo está en un continuo estado de evolución, afinado, mejora, adaptación... cambiando. No fuimos puestos en esta tierra para permanecer estancados