Hay que ver el final que cada cosa trae; a muchos de los dioses les han enseñado la felicidad para después destruirlos.
Por la calle del después se llega a la plaza de nunca.
Jamás había escuchado una música tan sorprendente, así que me volví un fanático del Jazz y más tarde un escritor al que el Jazz le enseñó todo
El amor es como el sarampión: cuanto más tarde llega, peor.