Nunca estuve a favor de las idolatrías. El que está arriba del escenario es un tipo común que dice cosas que le pueden pasar a cualquiera. Todos estamos peleando en la misma, más ahora que el gobierno democrático es casi como el de los represores pero con otro chamuyo.
Incluso si todos los regímenes conservadores y reaccionarios que hay en el mundo se derrumbaran mañana, y su imagen pública quedara manchada por mucho tiempo por la corrupción y la incompetencia, la política del conservadurismo sobreviviría intacta. El argumento a favor de conservar seguiría intacto. Pero para la izquierda, la falta de una razón apuntalada en la historia deja un espacio vacío.