Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.
A veces la mudanza del nombre de los objetos basta para mudar los sentimientos de los hombres. Los romanos aborrecían el nombre de rey, y toleraron los de dictador y emperador.
Los homosexuales frecuentemente traen a colación el tema de que los matrimonios heterosexuales viven una vida de vergüenza. Pero no veo ningún objetivo en sacar a los Clinton a relucir en esto.
Mientras las corridas de toros continúen, se continuará reforzando la idea, según la cual los animales no son más que cosas que podemos utilizar a nuestro gusto, e incluso sacar provecho de su sufrimiento como parte de un espectáculo para el entretenimiento del público.
Para tener mejores herramientas necesitamos sistemas más sofisticados, basados en un conocimiento flexible, disponible para todos, que pueda evolucionar según lo requieran los usuarios y los programadores. Eso es lo que ofrece un movimiento como el de Open Source.
Lo que necesitamos para nuestro desarrollo es nuestro. Lo que necesito para sobrevivir y evolucionar espiritualmente se convierte inmediatamente en mi propiedad
¡He venido a mover y dar marcha a la fanfarria! Me fecunda la música que tonifica y cura. Los poetas me acusan de deber ser valiente. ¡Las artes para siempre! ¡Las musas sin cadenas!
La finalidad de Hitler era en primer lugar mover a las masas y, luego, una vez apartadas las masas de sus fidelidades y su moral tradicionales, imponerles (con el hipnotizado consentimiento de la mayoría) un nuevo orden autoritario de propia creación personal.
Sólo hay autoridad allí donde hay movimiento, cambio, acción (real o al menos posible): sólo se tiene autoridad sobre lo que puede reaccionar, es decir, cambiar en función de lo que, o de quien, representa la autoridad (la encarne, la realice, la ejerza).
La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.