Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
El hombre silencioso no presta testimonio contra sí mismo.
Un hombre discreto ni se deja dirigir ni pretende gobernar a los demás; sólo quiere que la razón impere exclusivamente y siempre.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente sé discreto