Sólo los catedráticos mediocres, y en particular los que no tienen sino un título convencional o hereditario, se inquietan tanto por la disciplina, suponiéndola una relación rigurosa y automática que establece inapelablemente la jerarquía material o escrita.
Estoy devanándome los sesos intentando encontrar algún medio de evitar la catástrofe, si es que está en nuestra mano, y se me ha ocurrido una idea tan poco convencional que he dejado a Halifax sin respiración...