Mucho has perdido si un amigo has perdido, y será bien dificultoso hallar otro.
Yo bastante tengo con enterarme de si es gol o no, o fuera de juego, como para fijarme si un jugador es bueno o malo
(...) en los momentos más trágicos me río o enciendo un cigarrillo y me echo al suelo y te miro como si nada malo tuviera que suceder. Ciertas posturas nos hacen creer en la felicidad. A veces estar acostada me hizo creer en el amor.
El refugio siempre lo encuentro en la soledad. Pero hablo de la soledad buena, la que escoges sabiendo que siempre hay alguien a quien recurrir. Lo que pasa es que vivimos en un mundo tan convulsionado y tan complicado que uno de los más grandes afanes que puede tener una persona, por lo menos yo, es estar tranquilo.
No es difícil componer, pero fabulosamente complicado es dejar notas suspendidas debajo de la mesa.