El poema es la declaración pasional mas grande que un hombre puede hacer a un héroe: la admiración mas rendida en medio de una tristeza que hubiera querido ser grandiosa.
Aquellos días de los primeros combates de ajedrez, el tablero me seducía como quizá no me haya vuelto a seducir posteriormente. Es raro el ajedrecista principiante que no haya vivido un periodo así de atracción pasional por el tablero.