Toda mentira de importancia necesita un detalle circunstancial para ser creída.
El ser humano que quiere alcanzar la perfección debe mantener la serenidad y la calma, sin permitir que una pasión o un deseo circunstancial se entrometa en su espíritu.
No es nada infrecuente que el interés por la verdad nos reduzca al silencio.
La verdad es algo tan infrecuente que es preciso decirla.