Lo que otorga a las acciones humanas un sabor de justicia es esa nobleza o galantería de ánimo, que se da muy raras veces, que hace que un hombre desprecie las ventajas que podría obtener en su vida como resultado del fraude o del quebrantamiento de una promesa.
Pues el trabajo de un también es un bien que puede cambiarse para obtener ganancia, así como para comprar alguna otra cosa.