Lo verdadero es algo en sí universal, esencial, sustancial; y lo que es así, sólo existe en y para el pensamiento. Pero lo espiritual, lo que llamamos Dios, es precisamente la verdad verdaderamente sustancial y en sí esencialmente individual, subjetiva.
Seré bueno. Diré la verdad sustancial a la justicia. Me bañaré en el mar, y seré puro árbol que da su sombra a los pastores.