Hitler habla durante dos horas. Me siento abatido. ¿Qué Hitler es éste? ¿Un reaccionario? Fabulosamente torpe e inseguro (... ). Ya no creo ciegamente en él. Esto es lo terrible: he perdido el apoyo interior. Sólo soy a medias.
Si otro tomaba la palabra, parecía, por contraste, torpe y grosero; y si contradecía a la voz, los corazones de los que caían bajo el hechizo se encendían de cólera.
Y los que creen que la revolución se hace construyendo un nuevo edificio sobre los cimientos del viejo barracón estatal, que tengan al menos la sinceridad de decir que su positivismo los coloca en un terreno materialista que rechaza toda concepción utópica
... cuando no hay crítica materialista de las instituciones políticas y no se comprende el carácter de clase del Estado moderno, del radicalismo político al oportunismo político no hay más que un paso.