El favoritismo nos grava más pesadamente que muchos millones de deuda.
Cuanto más poder se le otorga a los poderes públicos, más parcelas de vida económica y social dependen de quienes en cada momento gobiernan y eso genera favoritismo o simple y llana arbitrariedad.
Sin rencor ni parcialidad
¡Con qué frecuencia se nos obligó a cargar con fortuna parcialidad hacia el injusto!