La ofrenda más aceptable por Dios mismo, proviene de un corazón agradecido y lleno de alegría.
El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor.
En verdad, la política exterior es la guerra, en el sentido de que no existe política exterior plausible si no comporta la amenaza de una guerra.
Hay una solución fácil para todo problema humano: clara, plausible y equivocada