Las buenas maneras son los signos masónicos de la decencia en todo el mundo
Cuanto más pienso en la práctica educativa y reconozco la responsabilidad que ella nos exige, más me convenzo de nuestro deber de luchar para que ella sea realmente respetada. Si no somos tratados con dignidad y decencia por la administración privada o pública de la educación, es difícil que se concrete el respeto que como maestros debemos a los educandos.
El secretismo, la censura, la falta de honestidad y el bloqueo de la comunicación amenazan todas las necesidades básicas.
Para lograr una sociedad justa se deben crear incentivos, en donde la honestidad y el hacer mejor las cosas, maximice la utilidad individual y colectiva.
Siendo niño mi familia tuvo que trabajar en tareas de limpieza y vivir en una furgoneta vieja. Pero por Dios le juro que incluso en aquellos tiempos lograba hacerles reír, aunque fuera con una imitación, un pedo o un baile.
Según con la imaginación iba alejándose de sus sentimientos íntimos, atraída por la realidad de la vida, en su pensamiento perdían limpieza las ideas y serenidad los juicios.