La apatía puede ser superada por el entusiasmo, y el entusiasmo sólo puede ser despertado por dos cosas: en primer lugar, un ideal, que la imaginación tome por asalto, y en segundo lugar, un plan inteligible para llevar a la práctica ese ideal.
Estoy más convencido que nadie del profundo abismo que existe entre el hombre y las bestias porque sólo él posee el don del habla racional e inteligible que nos eleva muy por encima del nivel de nuestros humildes semejantes