El poeta es un ser marginal, pero de esta marginalidad y de este desplazamiento puede nacer su fuerza: la de transformar la poesía en experiencia vital, y acceder a otro mundo, más allá del mundo asqueante donde se vive.
El oficio de químico (reforzado en mi caso por la experiencia de Auschwitz) nos enseña a superar, e incluso a ignorar, ciertas repugnancias que no tienen nada de necesario ni de congénito. La materia es materia, ni noble ni vil, con infinitas posibilidades de transformación, y no importa en absoluto su más reciente origen.
Sólo hay que tenerle temor a Dios y a mí, un poquito. Por lo menos los funcionarios que dependen de mi nombramiento. Es responsabilidad mía. Todos y cada uno de los funcionarios
Los que hacemos cosas para chicos, sea cual sea la actividad, tenemos una enorme responsabilidad porque estamos influyendo sobre alguien, formando el carácter de un ser que el día de mañana actuará de acuerdo con lo que haya recibido.