Si uno dice todo el tiempo ¡maldición!, así es difícil animarse y salir de la crisis
La diplomacia soviética es una diplomacia proletaria, una diplomacia bolchevique; que aprovecha todas las contradicciones de los países imperialistas para ahondar sus disidencias y fortalecer el movimiento revolucionario internacional.
Tomamos extrañas medicinas para mejorar nuestra salud, por lo que debemos tener extraños pensamientos para fortalecer la sabiduria.
El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados.