La mente Universal es como un gran océano, con su superficie ondulada y alterada por las olas pero en su profundidad permanece inamovible
La barrera más inamovible de la naturaleza es la que hay entre el pensamiento de un hombre y el de otro.
Se debe buscar ser autónomo en lo importante y dependiente en lo trivial.
Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre.
Todo filósofo de profesión está obligado a creer, sin serio examen, en la realidad de algún objeto al que puedan aplicarse los métodos intelectualistas. En efecto, la existencia espiritual del filósofo depende toda de esa posibilidad.
Si uno piensa con bastante fuerza, se verá obligado por la ciencia a creer en Dios.