Las puertas de vuestra prisión están abiertas. Mi padre y sus criados se han ausentado, pero pueden regresar pronto. ¡Poneos a salvo y que los ángeles del cielo os guíen! ¡Sin duda vos sois uno de esos ángeles!
Y si ya se estuvo en la nada, o en la no existencia, no es tan extraño ni grave regresar a ella.