¡Jajá, Marshall qué gracioso eres, deberías ser comediante! Por desgracia lo soy, porque me escondo tras las lágrimas de un payaso.
Es gracioso recordar que no todo el mundo esta cómodo con lo que soy.
Sé fuerte cual pantera para hacer su deseo, ágil como corzo, valiente cual león.
Y era como si a su obra le faltase el fervor de esa alegría ágil que, como ninguna otra cualidad, produce el encanto del público.