Castigar a uno o dos transgresores para que sirva de ejemplo es más benévolo que ser demasiado compasivo.
La primavera dulce que me enseñara a amarte, la primavera misma que me ayudó a lograrte
Es tan dulce ser amado, que nos contentamos incluso con la apariencia
Y a la ciudad está dormida, yo solo cruzo su silencio y tengo miedo que despierte al suave roce de mis pasos lentos...
No compares: lo que vive no es comparable. Con suave temor acepté la igualdad de las llanuras y el círculo del sol me hirió.