No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.
Si mi libro es una mentira, que lo digan las personas que quieran leerlo. Si es una calumnia, que lo diga también esta gente. Que el pueblo soviético y los lectores soviéticos, para los que escribo desde hace treinta años, juzguen lo que es verdadero y lo que es falso en mi libro