Para mí es muy triste aceptar que tengo que dejar el tenis, que ha sido la gran pasión de mi vida. Tengo 28 años y le he dedicado 20 al tenis. Para mí ha sido una forma de vida.
El artista debe ser ciego frente a la forma reconocida o no, del mismo modo que debe ser sordo a las enseñanzas y los deseos de su tiempo.