Cuando luché con tus gigantes blindados -continuó Bastián-, vi que son sólo una armadura y están huecos por dentro. ¿Cómo se mueven? -Por mi voluntad -contestó Xayide sonriendo-. Precisamente porque están vacío la obedecen. Todo lo que está vacío puede mi voluntad gobernarlo.
¿Necesidad? Palabra cómoda con que el culpable se quita de encima la culpa, para arrojar en el vacío toda soberbia y traición.
¿Qué nos faltó para que la utopía venciera a la realidad? ¿Qué derrotó a la utopía?
El artista no sabe quién le empuja, cuál es su referencia, por qué escribe o por qué pinta, por qué razón dejaría de hacerlo. En mi caso estaba bastante claro. Yo escribía para ella. Y cuando faltó su juicio, me faltó la referencia. Dejé de hacerlo, dejé de escribir, y esta situación duró años. En ese tiempo pensé a veces que todo se había terminado.