Recomendar sobriedad al pobre es grotesco e insultante a la vez. Es como decir que coma poco al que se muere de hambre
No hay nada más terrible, insultante y deprimente que la banalidad.
Me odian porque me he adelantado con la chaqueta que ellos pensaban ponerse.
Cuando me siento observado por el objetivo, todo cambia: me constituyo en el acto de posar, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantado en imagen.