Todo hombre recibe influencia de mujer, como toda mujer la recibe de hombre. No puede ser de otra manera, porque solo la suma de los sexos completa en su ley y en su fin natural al ser humano.
Sólo quería informarle -dijo- que la confianza con que me honran los compañeros no me permite jugar con nada que no sea dinero en efectivo. Por mi parte, claro está, estoy seguro de que con su palabra basta, pero, para el buen orden del juego y de las cuentas, le ruego que coloque la suma sobre la carta.