Estómago hambriento no tiene oídos.
Si das pescado a un hombre hambriento lo nutrirás durante un día. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda su vida.
La riqueza semeja al agua de mar: cuanto más se bebe de ella, tanto más sediento se vuelve uno
Es bueno el que guarda, cual venta del camino, para el sediento agua, para el borracho vino