Creo que el cambio de ritmo es lo que nos mantiene vivos. En España he oído tanto ruido desde mi ventana que no podía soportarlo. En Suiza, es la falta de ruido lo que me vuelve loca.
Para el occidental contemporáneo, incluso cuando se encuentran bien, la idea de la muerte constituye una especie de ruido de fondo que invade el cerebro cuando se desdibujan los proyectos y los deseos. (...) En otras épocas el ruido de fondo lo constituía la espera del reino del Señor; hoy lo constituye la espera de la muerte. Así son las cosas.
De una confidencia a una indiscreción no hay más distancia que la del odio a la boca.