Aunque entonces tenía yo solamente quince años y no podía juzgar sobre mi verdadera fuerza, o, por mejor decir, debilidad, me resultaba bien claro que no debía envanecerme demasiado por este éxito, ya que mi adversario -un señor anciano y muy simpático- carecía de toda ambición de lucha y, lo que era peor, de verdadera clase de ajedrecista.
Si alguien está dispuesto a celebrar una posible reelección de Bush, es Al-Qaida. Mientras que es claro que los palestinos esperan que una victoria de Kerry desbloquee la situación.
Una mujer observa su cuerpo intranquila, como si fuera un aliado poco fiable en la lucha por el amor