La cuestión suprema sobre una obra de arte es saber desde qué profundidad de vida surge.
El mal no es nunca radical, sólo es extremo, y carece de toda profundidad y de cualquier dimensión demoníaca. Puede crecer desmesuradamente y reducir todo el mundo a escombros precisamente porque se extiende como un hongo por la superficie.
El mundo está hoy en una crisis de cuyo alcance aún no se han dado cuenta quienes poseen el poder sobre las decisiones de gran trascendencia acerca del bien y del mal. La energía atómica desencadenada lo ha cambiado todo, menos nuestro modo de pensar; así nos vemos arrastrados, impotentes, hacia una nueva catástrofe
Creo que ningún suceso político, desde el nacimiento de Chile a la vida independiente, tendrá tanta trascendencia como el 11 de septiembre