Escribir es ante todo poner de manifiesto la intensidad con que uno vive un problema o un concepto. La intensidad de la enunciación nos da pruebas de la veracidad de la preocupación. Creo que no se trata de escribir sobre nada sino desde todo.
El bien y el mal viven dentro tuyo, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.
Perdimos en parte por culpa de la camiseta. Al ser verde se confunde con el pasto, y no puedo dirigir como quisiera, pues se ven menos jugadores. Prefiero usar el blanco o rojo, porque se ven más jugadores
-Y has ido a la parte de atrás y has visto la ventana rota, ¿y entonces...? -He gritado: <<¿Hay alguien ahí?>>, señor. -¿En serio? ¿Y qué habrías hecho si una voz hubiera dicho: <<No>>?