Mi verdad es la de todos, porque la verdad es sólo una y consiste en defender los principios y ser lo más honesto posible en esta vida. La verdad está en lo auténtico, en las cosas que no estén contaminadas.
Es el papel del científico -del honesto e inteligente hombre de letras, así como también del sacerdote honesto e inteligente- el mantener experimentalmente opiniones heréticas y prohibidas incluso si es para rechazarlas finalmente.