La constancia es la virtud por la que todas las demás dan su fruto.
No hay valor sino en la inocencia, ni constancia sino en una buena causa
Así, el verdadero espíritu positivo consiste, ante todo, en ver para prever, en estudiar lo que es, a fin de concluir de ello lo que será, según el dogma general de la invariabilidad de las leyes naturales