El trabajo moderado fortifica el espíritu; y lo debilita cuando es excesivo: así como el agua moderada nutre las plantas y demasiada las ahoga.
Sea moderado tu sueño; que el que no madruga con el sol, no goza del día.
Sé casto como el hielo y puro como la nieve, y no escaparás jamás de la calumnia.
Aunque seas tan casto como el hielo y tan puro como la nieve, no escaparás a la calumnia.