Porque yo tuve un día una mañana y un amor. fino y frío amor, tan claro que lo empañaba el tacto de pensarlo
He sido un niño pequeño que, jugando en la playa, encontraba de tarde en tarde un guijarro más fino o una concha más bonita de lo normal. El océano de la verdad se extendía, inexplorado, delante de mi.
El ego es sordo; sordo y ciego. El ego debe ser domado
Por un lado, nos encontramos con la administración de este hermoso y sutil planeta increíblemente delicado y frágil. Por otro lado, nos enfrentamos a los destinos de nuestros semejantes, a nuestros hermanos. ¿Cómo podemos decir que somos seguidores de Cristo, si esta doble responsabilidad no nos parece a nosotros la esencia y el corazón de nuestra religión?
Saber que no se sabe constituye tal vez el más difícil y delicado saber