Uno se reprocha muchas cosas y cree que la libertad está en malgastar la vida y maltratar el cuerpo, y no se da cuenta que es la manera de castigarse porque está inconforme con lo que hace.
El ambicioso es un esclavo de lo mucho que desea; el hombre libre es el que nada desea.
-No, vida, voy tranquilito, a mi ritmo. No soy ambicioso
Caracas,linda Caracas, Caracas de mis amores... Feliz día,Caracas,Ciudad Libertadora! Te amo, Ciudad rebelde y bella!
Con fe y pedagogía adecuada hasta el espíritu más rebelde se somete, señor teniente coronel.